Un científico japonés realizaba una investigación sobre monos macacos en la ciudad de Kagoshima, luego de su jornada de trabajo comenzó a sentirse mal y entró en un estado crítico a los pocos días. Su diagnóstico es reservado pero se espera lo peor.

El informe presentado por medios japoneses explican que el sujeto contrajo de los monos, el virus mortal del herpes B.

No estaba claro de inmediato cómo se infectó el científico, pero en la mayoría de los demás casos, un mono ha mordido o arañado a las personas.

 

En todo el mundo, solo se han reportado 50 casos de herpes B en humanos en casi 90 años. Es la primera vez que se ha contactado en Japón, según el medio local.

¿Qué es el Herpes B y por qué es extraño?

«La infección por el virus B es extremadamente rara, pero puede provocar daños cerebrales graves o la muerte si no recibe tratamiento de inmediato. Las personas generalmente se infectan con el virus B si un mono macaco infectado las muerde o les rasca, o si tienen contacto con los ojos, la nariz o la boca del mono. Solo se ha documentado un caso de una persona infectada que transmite el virus B a otra persona», reseña el sitio especializado del Centro de Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.

Los síntomas que presentan son: fiebre y escalofríos, dolor muscular, fatiga y dolor de cabeza.

 

En el huésped natural, el virus exhibe una patogénesis similar a la del virus del herpes simple (VHS) en humanos. Por el contrario, cuando los humanos están infectados zoonóticamente con el alfaherpesvirus 1 de macacina , los pacientes pueden presentar una enfermedad grave del sistema nervioso central , lo que resulta en una disfunción neurológica permanente o la muerte. La gravedad de la enfermedad aumenta para los pacientes no tratados, con una tasa de letalidad de aproximadamente el 80%, explican informes especializado.

Las autoridades dijeron que el trabajador, que sufría de dolores de cabeza y fiebre, había estado estudiando a los monos para desarrollar productos farmacéuticos, informó el medio asiático.

En 1997, un investigador murió a causa del virus después de que el líquido corporal de un mono infectado le salpicó el ojo.





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