La “batalla” entre arquitectura y tecnología abre un nuevo capítulo con el proyecto Posthuman Habitats, diseñado por la profesora Aroussiak Gabrielian, quien se inspiró en los jardines verticales para crear el primero “chaleco” cubierto con una capa de tela de retención de humedad, sobre la que se pueden hacer crecer distintas semillas de vegetales.

El objetivo es poder germinar semillas hasta dos semanas, con lo cual ya pueden cosecharse. Además, las semillas pueden aprovechar la orina del usuario como riego, mediante un proceso llamado ósmosis directa.

«El sistema está hecho con un fieltro de retención de la humedad utilizado en la tecnología de paredes verdes basadas en tela», explica Gabrielian a Metro. «Aunque este sistema de fieltro se ha utilizado de forma prolífica para crear jardines verticales en todo el mundo, todavía no se ha explorado su potencial para vestir el cuerpo y alimentar a las poblaciones humanas y no humanas del planeta».

El proyecto fue nombrado Posthuman Habitats El proyecto fue nombrado Posthuman Habitats / Foto: Cortesía

Los hábitats son esencialmente mantos de vida vegetal comestible destinados a proporcionar sustento al portador, así como florecer en forma de ecosistemas en expansión que atraigan e integren a otros animales e insectos.

«El proyecto imagina un futuro en el que los sistemas corporales y las ecologías vegetales son simbióticos. El material del paisaje –su humedad, peso, vitalidad– se convierte en una segunda piel, que aísla y unifica nuestros cuerpos con el mundo vivo en el que estamos inmersos», explicó.

«Es importante dejar de pensar en el mundo biofísico como un recurso para el ser humano y, en cambio, comenzar a pensar en formas en que podemos ser más cooperativos, colaborativos y éticos con el mundo más que humano».

– Aroussiak Gabrielian, diseñadora de Posthuman Habitats

Preguntas y respuestas con…

¿Es posible hacer realidad un proyecto como este?

–Si bien el proyecto puede tener varias aplicaciones prácticas para el futuro, no fue diseñado para ofrecer una solución a los innumerables desafíos que actualmente afectan nuestros sistemas ecológicos, ambientales y planetarios. Es más bien un trabajo especulativo destinado a ofrecer una narrativa alternativa del futuro, una que sea más ética, más inclusiva y más justa que nuestros paradigmas actuales de existencia. Dicho esto, el prototipo de prueba de concepto que se produjo proporciona un prototipo real y funcional, por lo que las preguntas sobre su uso práctico y aplicación futura surgen con bastante frecuencia.

Diría que estoy más interesada en las implicaciones del trabajo y en pensar en los tipos de relaciones que necesitaríamos establecer, el tipo de sociedad que tendríamos que crear y los tipos de nuevos rituales que tendríamos que inventar, si esta fuese la forma en que cultivamos nuestra comida.

Profesora Aroussiak Gabrielian Profesora Aroussiak Gabrielian / Foto: Cortesía

Cuéntanos un poco más sobre el papel que tiene la orina.

–El proyecto intenta repensar completamente los desechos, cuyo reciclaje es esencial para la perpetuación de los hábitats. Las plantas mismas convierten el dióxido de carbono en azúcar y oxígeno a través del proceso de fotosíntesis. La orina, que es baja en patógenos y 95% de agua, se recolecta (a través de un catéter), se filtra (mediante un proceso de ósmosis directa) y se usa para irrigar las plantas que proporcionan la base para que el sistema prospere.

Este sistema de filtración ha sido desarrollado por la NASA por su potencial para convertir la orina en agua potable para el consumo en el espacio, por lo que en este proyecto, la orina se filtra a través de ese proceso y se usa para irrigar la vida de la planta. La materia orgánica se convierte en compost, ya que es procesada por gusanos y otros insectos y nutre las plantas. El estiércol de los pequeños animales que ocupan el sistema fertiliza adicionalmente los cultivos.

Finalmente, los organismos muertos proporcionan alimento para los polinizadores y contribuyen a la capa de humus. La capa en sí es totalmente compostable, ya que está hecha de fieltro de lana y materia 100% orgánica.

¿Qué mensaje se envía con este proyecto sobre el cuidado de nuestro planeta?

–El trabajo está destinado a proyectar un modo de existencia ambiental que desmantela la idea del excepcionalismo humano y demuestra las complejas redes de vida de las que dependen los humanos. Se imagina posibles futuros para vivir de manera más cooperativa y colaborativa con el mundo no humano, al tiempo que aborda cuestiones de seguridad alimentaria humana en un futuro no muy lejano donde los suelos agotados, las sequías y las inundaciones amenazan el futuro de la producción de alimentos.

Al hacerlo, se enfrenta a los extremos a los que la humanidad podría tener que ir para sobrevivir con la esperanza de llevarnos a la conciencia y la acción sobre los problemas climáticos.

 





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