La inclusión financiera, definida como el acceso e integración de servicios financieros formales en las actividades económicas cotidianas de toda la población, ha aumentado en el país en la última década.

Tan solo el número de tarjetas de crédito otorgadas por la banca comercial llegó a más de 28 millones 602 mil hasta junio de 2019, lo que significó un aumento de más de 5 millones o 21.5%, respecto a marzo de 2010, cuando se reportaron más de 23 millones 500 mil plásticos, según datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) analizados por la fintech mexicana especializada en servicios financieros Coru.com.

Los créditos comerciales son el producto financiero que tuvo un crecimiento exponencial en este lapso, al pasar de poco más de 103 mil a más de 11 millones 175 mil créditos reportados en la última década, es decir, un aumento de 10,740% u 11 millones 72 mil más.

Más bancos

Por otra parte, el número de instituciones bancarias que operan en México también aumentó, al pasar de al contar con 41 entidades registradas ante la CNBV a principios de 2010 a 51 en la actualidad, lo que representó un crecimiento de 24.3%.

Igualmente, el número de sucursales bancarias creció 14.2% en ese lapso, al contar con 11 mil 235 a principios de 2010 y en la actualidad con 12 mil 832, mientras que los cajeros automáticos en el país aumentaron de 34 mil 717 a 56 mil 119, lo que significó un incremento de 61.6% o 21 mil 402.

Pese a que el número de tarjetas de crédito, créditos comerciales, sucursales bancarias y cajeros han aumentado en la última década, hay que tomar en cuenta que también la población adulta ha incrementado en ese tiempo, y llegó a casi 93 millones de personas, lo que significa un 20.9% o 16 millones 86 mil personas más que a inicios de 2010. Este crecimiento poblacional adulto deja a otros indicadores rezagados, como el número de sucursales bancarias por cada 10 mil personas, que en 2010 era de 1.47 y actualmente es de 1.4, así como el número de cajeros automáticos, que aumentó de 4.53 a sólo 6.0.

Factores como falta de infraestructura, inversión privada y educación financiera explican el porqué un 22.3% de los municipios no cuentan con puntos de acceso financiero, sobre todo en los estados más pobres del país (Oaxaca, Guerrero y Chiapas), de acuerdo con el último Reporte Nacional de Inclusión Financiera (RNIF).

“Dado el aumento de la población adulta, es importante que el sistema financiero tradicional abarque a la mayor cantidad de gente posible, sin embargo es un tema en el que ha fallado. La buena noticia es que en la actualidad existen otras opciones como las fintech, que también ayudan a eficientar el acceso a la banca formal y con ello aumentar la inclusión financiera”, señala Sebastián Medrano, director de Coru.com.

El sector fintech avanza

La ONU, el Banco Mundial y el Foro Económico Mundial consideran que las fintech tienen el potencial de ayudar a construir nuevas vías de oportunidades y empoderamiento para todos.

En México, estas empresas presentan ingresos anuales por 157 millones de dólares y han fomentado un crecimiento de la banca digital en el país de 200%, de acuerdo a la consultora KPMG.

Este sector es de gran importancia, al grado de que en 2018 México se convirtió en uno de los pioneros en aprobar una ley en la materia. En septiembre pasado finalizó el plazo para que las fintech acataran las disposiciones de la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera (Ley Fintech), con lo que se busca mejorar la competencia y generar un verdadero aporte a la inclusión financiera.

Según el reporte México: Radar Fintech, realizado por Bancomext, las generaciones jóvenes (digital natives) son más propensas al consumo de servicios fintech y representan al 33% de la población económicamente activa, cifra que se espera llegará al 70% en el año 2025. Sin embargo, actualmente el 63% de esta población se encuentra en proceso de bancarización y adopción de servicios financieros, por lo que es una gran brecha a cubrir a través de los nuevos modelos de ofertas que este sector está desarrollando.

Hoy día, las fintech no sólo ayudan a la inclusión con sus servicios, sino con su aporte innovador: según una encuesta desarrollada por KPMG, el 72% de las instituciones financieras tradicionales considera a estas empresas como el principal fuente de innovación en los siguientes tres años.

“Gran parte de las empresas de tecnología financiera que hay en el país están dedicadas a la gama de inclusión financiera, es decir, ‘atacan’ la pirámide baja de la economía y a aquellas Pymes que nunca estuvieron en la mira de los bancos tradicionales, lo que beneficia a la economía nacional”, concluye el director de Coru.com.





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