Moda, fama y celebridad son palabras que no le gus­tan mucho a Adam Driver, porque muestran el lado que evita de su profesión como actor. El estadouni­dense cumplirá 36 años el próximo 19 de noviembre, y en entrevista con Publime­tro habló sobre la casuali­dad de estrenar tres cintas importantes antes de que finalice el 2019.

Los muertos no mueren (15 de noviembre), Reporte cla­sificado (15 de noviembre) y Star Wars: el ascenso de Skywalker (19 de diciembre) son los estrenos que mar­can una temporada espe­cial del actor, pues llegan a los cines de manera conse­cutiva.

Mantienes un buen ritmo en el cine. ¿Cómo no agotarse al trabajar cada personaje?

— Uno hace los proyectos que le gustan, nunca pienso si son demasiados o pocos. Me gusta trabajar en los personajes, soy muy disci­plinado y me concentro al 100% en cada proyecto. No soy de los que piensan en tomarse años sabáticos, no está en mi ADN. Te puedo decir que me gusta trabajar y eso de tomarse tiempo libre no es muy común para mí, pero sí encuentro momentos para relajarme y disfrutar fuera de los sets de filmación.

Tienes un buen récord de proyectos. ¿Te gusta hacer un balance entre ellos?

— Me gusta generar nuevas experiencias y aprendiza­jes. He realizado cintas de ciencia ficción, dramas, thriller, aventura y comedia, aunque sean de humor ne­gro. Además estoy entrando a terrenos del musical, con la cinta Annette, que es la que estoy rodando en este momento. Me gusta explorar todos los lados de la actuación, a veces son comerciales y otros muy independientes.

 

 

 

¿Qué nos puedes adelan­tar de Reporte clasificado?

— Es un thriller político basado en eventos de la vida real sobre la investigación del Programa de Detención e Interrogación de la CIA creado después del 11 de septiembre. Hago a Daniel J. Jones, el empleado encarga­do dirigiendo la investiga­ción. Es un personaje que me generó varios enfrenta­mientos a nivel emocional, porque es una historia fuerte llena de contrastes.

¿Te sientes cómodo al protagonizar éxitos de taquilla como Star Wars, así como películas más pequeñas?

— Me siento cómodo al tra­bajar, porque elijo proyectos que me generan emoción. Obviamente una producción de Star Wars implica entrar a terrenos no muy fami­liares para mí, porque hay muchos efectos especiales y tantas personas; además, soy un villano como Kylo Ren.

Es como tratar de combinar todos los gustos en uno solo. Estoy más acostumbrado a trabajar con grupos pequeños y en pequeños sets, pero eso no significa que no me guste formar parte de las grandes producciones, porque ahí me vuelvo como un niño, que se admira con cada escena. Al final, sí me tomó un tiempo acostumbrarme a los diferentes ritmos.

¿Cuál sería por ahora la mejor anécdota como actor?

— Todo iba bien con mis proyectos independientes, sí había gente que me reco­nocía en las calles, pero no pasaba que se me quedaran viendo. Luego de hacer Star Wars todo cambió porque es difícil escapar a las fotos. Hace tiempo iba en mi bicicleta, de pronto una pa­trulla de policía me detuvo. Primero me reí porque nun­ca pensé que podía pasar el límite de la velocidad en dos ruedas, porque no fue así; al final, el policía me detuvo porque querían una foto conmigo [risas].

 

 

 

 

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